lunes, 28 de marzo de 2011

¿Y si no puedo?

Quiero dispersarme entre pixeles, sentir que las yemas de mis dedos no pueden parar de teclear y escupir lo que llevo dentro. Tengo el alma podrida, lo sé. Pero al mismo tiempo tengo el corazón lleno de sentimientos, los ojos inundados en lágrimas y un cuerpo que quiere explotar. No sé.
De repente me siento viva e inhalo con fuerza con ganas de no exhalar jamás, con ganas de que lentamente se me adormezcan los dedos, de que la piel pare de sentir el frío del tiempo.

Tengo miedo. Ese mismo que no ha dejado de oscurecer mis noches desde hace años, el que me hace llorar sin calma, el que me pone a pensar más de la cuenta, el que me quita la vida de a poquito. El miedo al tiempo, a nuevas manos que acarician mi cuerpo, a nuevos ojos que desnudan mi pensamiento, miedo a mi ánimo confuso, a mis ideas vulgares, a las sonrisas de cabeza. Miedo a provocar lo que no debo, a coquetear sin disimulo, a respirar lentamente. Miedo a los suspiros, a los mensajes cortos, a las llamadas a destiempo. A dormirme despierta, a despertarme dormida.  Miedo a perder el control que tanto me cuesta mantener, aún tiendo claro que el equilibrio es imposible.

¿Qué hago entonces?

¿Aceptar las nubes que se ganaron tu confianza y tu respeto? ¿Me dejo llevar por los videos y los elefantes rosados y los transmis de tres y por mis obsesión inexistente por los renos? ¿Que se me venga todo encima, para dejarme acariciar por tu respiración y por tu aliento y olvidarme de todo, como si nada?

No es fácil; tengo miedo y sabes?

No quiero hacerte daño.

4 comentarios:

  1. Yo cumplo con leerte y eso me lo propuse desde hace harto.

    ResponderEliminar
  2. Yo intento escribir, pero no es lo mismo de antes.

    ResponderEliminar
  3. Según lo que leí e interpreté de Coetzee, tú tienes derecho a no ser obstinada y a ser poco sutil ya que tu arte no es precisamente el de la palabra.
    Aún me da gusto leerte.

    ResponderEliminar