sábado, 23 de abril de 2011

Perdón por entrar

34 son los días, pero eso ya no importa,
neblina.
Es hermoso como 7 días se vuelven eternidades, y el espacio es un simple vidrio
entre nuestras voces, quiero tocarte,
vagos reflejos de recuerdos titilan alrededor de tu griseada silueta,
pero nunca tocan el color de tu ropa y solo acarician sin contacto tu piel,
espacios amplios a nuestras espaldas, pero solo nos miramos uno al otro, con los ojos cerrados, neblina.
No es fácil ser vital, y contadas veces se llega a serlo,
ser respirado y absorbido,
no quiero dejar de respirarte,
neblina.
Como si dios fumara, se llena el espacio de densidad, y yo,
me pierdo en esta,
solo las puntas de mis dedos quedan visibles por su contacto con la transparencia entre nosotros, mas yo te veo, entre el suelo verde, y el cielo opaco.
espero hasta que el día 36 tus manos toquen lo que de las mías es visible, se rompe el vidrio con sonidos vacios, y puedo volver a estar vivo
en condiciones propias de este hecho,
pues la neblina no es más que una nube que baja al suelo, y es en lo que habito cuando estoy contigo, pues no hay más nada que tus manos, que tu sonrisa y que tu cara,
corazón en la mano, ojos brillantes, te miran, no me sueltes grito en el fondo, no te suelto tatuado en mis manos.




No es mío, es de él

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